
Parece que no todo ha sido miel sobre hojuelas para los mexicanos esta semana, nuestro secretario de gobernación, el equivalente a un vicepresidente, Juan Camilo Mouriño y uno de los más importantes elementos en la lucha por la seguridad en el país, José Luis Vasconcelos y sus acompañantes, murieron cuando un avión Learjet 45 se estrelló en una de las calles más transitadas de la ciudad, cerca de la zona de Polanco, donde Froylan va a hacer su shoppin’.
¿Coincidencia o sabotaje?
Asumir que esto fue un mero accidente es demasiado inocente. La verdad es que vivimos una guerra interna inspirada por el miedo y la ira en contra del crimen organizado. A mediados de año ya se registraban más muertos por el narcotráfico en el pais, que en regiones en conflicto como Afganistan e Irak juntas. El poder de los lideres de los carteles, los zetas y los intereses de unos cuantos son los “cañones” que hacen que “retiemble en sus centros la tierra” en este país.
Con estas muertes quedan inconclusos muchos más capitulos de la agenda nacional como el conflicto del rezago agrario por el que los encuerados del Zocalo tanto protestan.


¿Qué pensarán ahora que Camilo Mouriño se ha ido?
Tal ves será hora de redoblar esfuerzos en contra de la corrupción, o de cuestionar una ves más la infinita guerra contra el narcotráfico que tan inutilmente apoya EU, y que, tristemente, tantos mexicanos nos cuesta a nosotros.
Ah… si, tambien ganó Barak Obama.
